Junio 14, 2008
El promedio de antigüedad del transporte público es de 14 años.
Viajar en ómnibus: casi un deporte de aventura
Circulan 3,631 unidades de ómnibus que transportan a los limeños a diario.
El carro está lleno, se percibe el ambiente cargado porque en invierno se mantienen las ventanillas cerradas ya que siempre hay alguien con gripe, una que otra persona que evita despeinarse, a quienes les molesta recibir el aire frío en la oreja. Al menos eso mantiene el calor en el vehículo y el color rosado en las mejillas de los pasajeros.
Los asientos no suelen ser muy cómodos, pero los hay de todo tipo y material: de plástico, de resorte, acolchonados. Los pasillos son estrechos, los pasajeros que están de pie tienen que acomodarse al tambaleo del vehículo a pesar de no encontrar mucho espacio para moverse. Aún así suben más pasajeros que Christian, el cobrador del ómnibus, se empecina en acomodar. “Siempre hay sitio para más”, comenta entusiasmado mientras deja escapar una risilla burlona.

Al fondo hay sitio
Actualmente circulan en total 100,381 unidades que transportan a una población de 7 millones 584 mil habitantes. De los cuales 3,631 unidades son de omnibuses, según la Gerencia de Transporte Urbano (GTU). El promedio de antigüedad de las unidades de transporte es de 14 años. Existen 432 rutas formales de transporte urbano en Lima.
Ser chofer o cobrador de un ómnibus no es un trabajo tan fácil. Si contamos las largas horas en las que se permanecen a merced del frío, llamando pasajeros, el cobrador dando indicaciones al chofer, y este esquivando las papeletas de la policía. Eso sin contar a los malhumorados. “A veces la gente viene con mal carácter y te grita”, comenta un cobrador de la ruta Santa Anita – Callao, que ya se acostumbró a este trabajo. “Al principio me daba miedo cobrar el pasaje, pero de ahí se hace normal”, recuerda Christian.
Llegar a clases o a alguna reunión se convierte en toda una aventura para el limeño que tenga que tomar un ómnibus para llegar a su destino. El vehículo suena, se mueve y también huele. Con olor penetrante y contagioso, deja en la ropa del pasajero una mezcla de fierro, sudor y el aroma del vecino de al lado.En eso sube el vendedor ambulante recién salido del penal, sonando los llaveritos que venderá a Un Nuevo Sol y que anima a adquirir para que su público evite que regrese a los malos hábitos de su vida anterior.

Permiso, por favor
Al fin se llega al paradero deseado. Un empujoncito y permiso por favor, se le pisa el pie a alguien, se impacta el maletín contra la cabeza de algún otro y se llega a la salida. Con diez minutos de retraso y pegado a la puerta un aviso que dice: “Si usted ha salido tarde no es culpa del chofer”. Ahora ni renegar, ni correr ayudará a recuperar los ajustados minutos perdidos.
Escrito por Angela Castillo Velásquez
Fotos de Javier Trinidad
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1.
Angela Castillo | Junio 15, 2008 at 12:40 pm
Un comentario que llegó a mi correo personal:
Hi Estimada,
Leí la historia del viaje en combi.
Pues me trajo recuerdos cuando me inicié en la academia hasta la universidad.
Pues en el 86 de Villa El Salvador hacia el Centro de Lima, era un lujo viajar en combi.
Por eso que los más bajos de economía utilizábamos el Enatru Perú ( Dado de baja en el gobierno de Fujimori ).
Mis clases comenzaban a las 08:00 am y para llegar a la hora exacta salía de mi casa a las 06:30 am.
Y caminaba un tramo equivalente a 3 vueltas el estadio nacional.
Culminado este lateo, llegaba recien al paradero y siempre encontraba una cola de mas o menos 2 cuadras.
Lo bacán de ello era q ya allí hacáas las citas con los amigos y/o amigas.
Una vez dentro del enatru .. tomaba mas o menos 45 min el viaje al Centro de Lima.
Bueno, éste training lo viví mas o menos 9 años.
Ahora, cada vez q recuerdo viajo en omnibus para recordar esos buenos momentos.
Me encanta viajar parado y al fondo para así no estorbar a los pasajeros q bajan.
Nunca dormí en pleno viaje. Solo cuando estaba en bomba.
att
Boris
2.
Hector | Junio 15, 2008 at 10:43 pm
Chevere , muy bueno
3.
Juan Mendizabal | Junio 16, 2008 at 5:31 pm
Hola Angela, lei al detalle la nota y me hizo recordar cuando viajaba en combi, custer o micro… Recuerdo en el 2001 en Inictel… cuando tenia que ir a los pantanos de villa a tomar unas fotos (trabajo del taller) con una camara profecional y prestada… Sali de mi casa, La Victoria caminando 10 cuadras a la via expresa, esperando al bendito micro que me llevaria cerca a mi destino, claro no falto los respectivos ambulantes con sus toffees o los ricos caramelos a 10.. a 10 (producto golosinario), viendo el lindo paisaje de cada paradero de la via exp “grafitis”. pasando por barrabco y finalmente chorrillos (casi comensando los pantanos). Ultima paredero escuche “yo crei que el paradero era mas alfonso ugarte”? Bueno a latear de paso tomando fotos. Camine y camine hasta llegar a la entrada, vuelta caminar y caminar hasta la tranquera. DNI por favor? “aqui tiene!” tenga su pase SIÑOR”. Foto tras foto, hasta llegar a la playa… (la segunda parte te lo contare personalmente y te mostrare las fotos). Juan
PD. ya que ando en moto voy a donde sea.. jeje
4.
luis | Junio 20, 2008 at 2:50 pm
Andar, andar , andar … uno siempre busca un mejor resorte para viajar feliz; toda la vida es lo mismo, si a uno se le ocurre viajar en combi, bus, taxichoolo, tico , siempre ocurrirá que alguna sorpresa le ha de tocar. Es interesante poder enmendar errores con un ” Acomodese al fondo” o poder sentir que la únion hace prevalecer en festín de las toxinas en medio del arroyador campo de una radio bulliciosa.
Nadie entiende cómo poder hacer diferentes nuestras maneras de viajar, quizá esperando a ganarle el asiento al menos atento o tirando por la borda la educacón y lanzandonos uno encima del otro…
Que manera exacta de poder sentarse en medio de tanto ojos, que parte de ojos parecen dardos tratando que conla mirada te saquen del asiento.
Viajar en combi o en cualquier otra cosa rodante es, no sólo renegar, sino buscarle el punto de atracción, ese punto que hace que cada día seamos más peruanos.
me gusto tu crónica…. xD
ATTE : LUIS C H
5.
Mario Puicón | Agosto 8, 2008 at 1:44 pm
Siempre es una Odisea viajar en transporte publico, asi sea formal. Lo que podria hacerlo divertido es el fin por el cual se viaja. Es facil de notar que les falta razon, logica y criterio a estos “conductores” y “cobradores”; cuando reclamas porque no te dejan en la esquina y te responden: “ese no es paradero pes choche.”, y antes de eso recogen pasajeros en cualquier lugar incluso en medio de la pista. Pero cuando en vez merecen su llamada de atencion y no dejarse faltar el respeto ni que abusen de tu necesidad por movilisarte. Falto discutir ese tema… Buen articulo.